Deslumbrados por las montañas del Himalaya, Anuradha Roy y su pareja, Rukun Advani, decidieron abandonar sus trabajos de oficina en Nueva Delhi y mudarse a la localidad de Ranikhet. Reconstruyeron una cabaña derruida, planificaron un jardín y, junto a la compañía de cuatro perros, iniciaron el largo proceso de adaptación a la vida en los cerros de la región de Kumaón: un paisaje a la vez peligroso y vulnerable, una comunidad rural tan tradicional como encantadora, y un ritmo e infraestructura por completo diferentes.
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